30 agosto 2019

Japoneando 2019

Se os saluda con toda la efusividad posible, mis pacientes blogolectores. Sí, sé que el año pasado desatendí mis obligaciones informativas con respecto al periplo nipón familiar de cada verano. No tengo ninguna excusa para ello más allá del consabido "ya si eso luego" que acaba eternizándose... aunque algo influyó un hecho significativo que ocurrió poco después de esa última entrada de 2017.

Recordaréis que con gran alegría y jolgorio os conté que había sido admitido como miembro de honor en el paraíso de los programadores. Todo era muy bonito y las cosas iban bien... hasta que dejaron de hacerlo.

Resulta que el 2 de noviembre de 2017, exactamente 19 meses y un día después de empezar mi singladura en Stack Overflow, todos recibimos un email de Joel Spolsky en el que venía a decir algo así:

Estooo... os vais a reír, pero apenas queda dinero en la caja y nos vemos en la obligación de enseñarle la puerta al 25% de toda la plantilla. Ya lo siento, ¿eh?

Junto a ese email también recibí una entrada en el calendario para una cita inminente con mi jefe y un señor de RRHH en la que, efectivamente, me confirmaban que yo era parte de los tristemente elegidos para ser desalojados del susodicho paraíso... con efectos inmediatos.

Reconstrucción absolutamente fidedigna de lo acontecido aquel día


Recibí una indemnización equivalente a un mes de sueldo + las vacaciones no disfrutadas (aunque el contrato que firmé no les obligaba a ningún tipo de indemnización) y una carta de recomendación, además me permitieron quedarme con todo el equipamiento y los muebles que me habían comprado. Y se acabó, así me quedé, sin empleo y sin acabar de creerme lo que acababa de pasar.

Un mes y medio después de aquello, y gracias a un amigo ex-Stacker, empecé a trabajar en Toptal, otra empresa también usamericana, también remota y que también mola bastante. Pero aunque realmente agradezco haber podido conseguir otro empleo de similar nivel tan rápidamente, y aunque intento tomarme lo ocurrido con humor, perspectiva, filosofía y todo eso... no voy a engañar a nadie: es una herida que va a tardar un tiempo en cicatrizar.

Reconstrucción no menos fidedigna de mi cabeza durante los últimos dos años


Pero ya está bien de agobiaros con mis miserias. Estáis aquí para ver un resumen de mi última aventura nipona, como es habitual en forma de hilarante y dicharachero reportaje fotográfico, y a ello vamos.


- ¡Nos han dado el "Premio especial a los pasajeros más pesados" por la descomunal cantidad de equipaje que llevamos todos los años! ¿Estás contento?
- Estoy tan contento que voy a pasar por alto el hecho de que probablemente ese premio va con segundas.



- ¡Por fin llegamos! Cómo echaba de menos el exoesqueleto antropomórfico con funciones relajantes.
- Se llama "silla de masaje" y en España también las hay, pero no seré yo quien te quite la ilusión.



- ¡Mira Mayu, hermosérrima, nos ha quedado una foto de película!
- Sí, concretamente de "La bella y la bestia".



- ¡La máquina clonadora funciona! Ya sabemos qué aspecto tendrá Kaito cuando sea adulto.



- Esta videoconsola tiene un modo "flequillo pejiguera" que dificulta el juego y lo convierte en una experiencia más emocionante.
- Sí, ya veo, lo que no inventen los japoneses...



- ¡Papá, nos hemos encontrado un español! ¿Nos lo podemos quedar?
- Cuidado, mi intuición alopécica me dice que no es 100% auténtico que digamos...



- ¿Pero qué...? ¿Cómo que si quiero galletas me las tengo que hacer yo mismo?
- Es lo que hay, lo llaman "economía colaborativa" o algo así.



- Pues hala, al lío. ¿Y esto de ponernos mascarillas es sólo para que mi padre pueda hacer chistes de narcotraficantes o para algo más?
- Ese señor del que usted me habla últimamente está más enfocado en el tema de los memes.



- But... why?



- ¡¡JUAAAAAS JUAS JUASFRSL!!
- Hala, otra vez. Nadie me cree cuando digo que en España hay gente que aplaude y vitorea a futbolistas muchimillonarios evasores de impuestos.



- Alégrate hombre, estamos haciendo el payaso pero apareceremos en el famosísimo blog de Konamiman.
- Sí, ya, "famosísimo"...



- Ufff, no puedo más... ¿me lo tengo que beber todo?
- Sí, es que entendí mal lo de "chocolate a granel" y ya sabes que no podemos llevar líquidos en el avión.



- Creo que el tío calvo ese me ha tomado el pelo. ¿Cómo voy a usar esto para ubicarme si no tiene ni GPS ni zoom ni desplazamiento?



- Ñam ñam, esta vianda requiere una cata concienzuda, ¿no creéis?
- Aaaaa... sí sí, lo que tú digas.
- ¡Aaaargh, por lo visto la mía la ha preparado Spiderman!



- Este también habrá que degustarlo, ya que nos lo han puesto tan... a huevo, ¡jo jo!
- Papá, en serio: come y calla.



- ¡La mía es más larga que la tuya!
- Este blog es para todos los públicos, abstente de hacer chistes picantones, sobre todo si están tan manidos.



- ¿Ves? Ese cartel nos confirma que ¡estamos en el futuro!
- Pero si parecen bloques puestos al azar en el Minecraft por un n00b...



Tú.
Yo.
Una cuchara.

Piénsalo.



- Pues hala niños, que empiece la competición. Recordad que SÓLO PUEDE HABER UN GANADOR y... esto... bah, olvidadlo.



- ¡Qué chulada! ¿Pero dónde está papá?
- Dice que estas cosas tan modernas no van con él.



- La contraseña del Wifi está dentro de una de esas bolas. Hala, podéis empezar a buscar.
- Papá, yo sólo te recuerdo que algún día serás un anciano desvalido y que el asilo "El momio feliz" siempre tiene plazas libres...



- ¿Puedes volver a enviarme el email? El oso adjunto estaba corrupto.



- Ya sé cuál es el truco para que los perros no me den miedo: es tan fácil como que el perro sea de plástico. Ingenioso, ¿verdad?



- Venga, una pose chula para la portada de nuestro próximo disco.
- ¿Disco...? ¡Realmente venís de un país prehistórico!



- ¡Yupiii, vuelvo a tener pelo!
- Estooo... 
- ¡Ssshhh! Calla y dile que sí, que él es el que paga las facturas.



- ¿Para qué me dan una cámara si saben cómo me pongo?
- Nadie te la ha dado, pero tú llevas el "showbisnes" en la sangre...



El descubrimiento del año en Japón son... los pimientos asados. ¿Quién lleva años de ventaja a quién ahora?



Chiste DIY: "Los regalos de esta máquina son una..."



- ¡Nos están masacrando! ¡Necesitamos refuerzos!
- Pues lo llevamos claro, están todos en el bar viendo el Barça-Okinawa...



- Deja de vacilar que tú de alemán no sabes ni "kartofen"
- Cuando tú dejes de hacer el indio.



- ¡Así que esto es el año 2019! ¡El futuro en todo su esplendor! ¿Qué modelo de coche volador me recomienda?
- Ufff... siéntate y relájate, que te cuento lo de los antivacunas y los terraplanistas.



- Realmente me pregunto qué es lo que me falta para integrarme completamente en esta sociedad. ¿Por qué no me ven como uno de ellos?



Si esto no es el crossover más épico de la historia me rapo la melena.


Y esto, amigüitos, es lo que tengo para vosotros por ahora. Recordad que aunque este blog sea básicamente un criadero de telarañas, siempre podéis seguirme en el tuister, donde soy un poco (sólo un poco) más activo. またね!

04 septiembre 2017

Japoneando 2017



Efusivos saludos impacten en todos vosotros, queridos internetistas. Si bien el año pasado os quedasteis injustamente privados de la consabida ración de aventuras niponas (aunque en su lugar os ofrecí una suerte de serial americano), no será el caso del año en curso. Recientemente hemos concluído nuestra ineludible cita con las tierras, gentes y cosas de la gran "J" del pacífico, y tal como debe ser, he aquí un dicharachero y entretenido relato de tamaña aventura.

Esta vez el viaje fue un tanto accidentado. Sólo teníamos una hora para realizar el transbordo el primer al segundo avión en el aeropuerto Frankfurquense, lo cual confiábamos en conseguir haciendo gala de nuestras dotes atléticas. El problema es que al llegar alguien ya había pillado el parking de nuestro avión (¿es que no conocen el truco de poner a una persona de pie estorbando para reservar la plaza?), después se estropeó la pasarela para bajar y hubo que esperar a que viniera un autobús (para eso podíamos haber ido desde Mallorca directamente en autobús, ¿no?), y finalmente remató la jugada una abultada cola en el control de pasaportes (vamos cada año, ¿es que no nos conocen ya?). Total, que perdimos el vuelo y tuvimos que ser reubicados en otro de otra compañía que no nos moló tanto (sus vuelos son más baratos, y se nota).


Maletas. Maletas everywhere... (¿he usado ya este chiste antes?)



- ¡Mira papá! Están de oferta los emporios armados de jefes sexys... o algo así



- Niños, que no hace falta que le vayáis diciendo a todo el mundo dónde trabajo...



- ¿Qué pone ahí? Es que estoy tan cansado que ya no sé ni leer...
- Pues precisamente eso: "Bienvenidos, kansaos"



- Por fin hemos llegado, qué ganas tenía de zampar delicias gastronómicas niponas...
- Jo jo, ¡estás tan hecho polvo que te han colado un menú del MacDonarudo y ni te has enterado!



Una vez en casa hubo tiempo para las consabidas sesiones de interacción primo-sobrínicas, para regocijo de todas las partes implicadas.


- ¡Anda, mirad, ha venido el calvorota!
- Vaaale, ¿puedo irme ya? Que el nuevo vídeo de El Capullus no se va a ver solo...



- ¿Os vais a comer ese trozo de tarta? Es que mi camiseta tiene algo de hambre...



- Ven Daiki, majo, posemos para una idílica estampa familiar.
- Hummm vale, ¿puedo volver ya a mi partida del Craft of Trash?



Aunque para ser sinceros, ¿para qué vamos en realidad a tan lejano lugar con todas las tribulaciones que ello supone? Efectivamente, para ponernos a menear el bigote con fruición y ansia viva.


- Niños, no os preocupéis y seguid jugando tranquilamente al Flan Royale ese, que mientras tanto yo daré cuenta de este portentoso COFRE LEGENDARIO.



- ¡Señor cangrejo, nos hemos quedado sin cangreburguers! ¿Qué hacemos?
- Habrá que tomar medidas drásticas. Será doloroso, ¡pero todo sea por el negocio!



- Mira, han escrito nuestros nombres con chocolate. ¿A que dan ganas de enmarcarlo?
- Enmarca el tuyo si quieres, pero yo me voy a zampar hasta el plato.



- A mí dejadme de moderneces y elegancias: las palomitas a granel son el invento del milenio y punto.



Esto es sukiyaki, la comida que nos esperaba en casa el día de nuestra llegada. No tiene aspecto muy glamouroso pero os aseguro que es auténtico manjar divino.



- ¿Todo esto... es... chocolate? Gaaaaaah...
- Vaya, se ha vuelto a quedar colgado. Cada vez que lo traemos a un bufet libre lo mismo, se ve que se le sobrecargan los sensores. 



- Estas pilas de platos casi desbordadas me recuerdan algo... ¿dónde decías que trabajaba tu padre?



- Estos momentos familiares de actividad comercial conjunta son impagables, ¿verdad queridos vástagos?
- Sí, pero habría sido mejor si llevaras una camiseta menos friki-vergonzosa, la verdad.



- ...porque claro, aquí sentado en un pedazo de roca que flota en la inmensidad del cosmos, ¿cómo no formular preguntas trascendentales, como por ejemplo a quién se le ocurrió recubrir un plátano con chocolate por primera vez?



- Tu madre me ha dejado aquí sentado en compañía de un yakisoba y se ha ido haciendo como si no me conociera... ¿tú sabes por qué?
- Ya te lo he dicho: la camiseta. La próxima vez te pones una del Deslomismo, como la gente normal.



- ¡Qué pintaza tienen estos okonomiyakis! No puedo esperar para hincarles el diente...
- Tú mismo, pero yo voy a esperar por lo menos a que dejen de estar crudos.



Este es el restaurante que actualmente ocupa el local que antaño alojara el mítico restaurante familiar. Fue una experiencia entre curiosa y triste.



- ¿Que si podré con todo? Pues no lo sé... pero me gustan los desafíos, je je.



Pero no todo iba a ser tragalbadismo, como es costumbre los componentes familiares de menor edad visitaron el pintoresco lugar en el que pueden hacerse una idea de cómo se ser adulto y ganarse los garbanzos con el sudor de la piel craneal.



- Oiga jefe, ¿no cree que el nombre de nuestra empresa puede dar lugar a chanzas y burlas con respecto a la durabilidad de nuestros productos?
- Puehs no séh por quéh dicehs esoh, la verdhad...



- ...nuestro objetivo es fabricar una tablet como esta pero la placa base estará hecha de galleta para abaratar costes, y para no despertar sospechas nos vestiremos de cocineros, ¿entendido?
- Jo, cómo está el mercado tecnológico, un día alguien va a descubrir el pastel (o la galleta).



- Me ha llamado uno diciendo "es el cliente el que elige la pizza y es la pizza la que elige qué ingredientes quiere el cliente"... ¿qué hago?
- Es el señor presidente, ya ha vuelto a liarse. Envíale una de piña con anchoas y listo.



- Qué, ¿listo para jugarte la vida enfrenándote a voraces incendios?
- Qué remedio, este es el único empleo que quedaba, pero que conste que lo mío es la filatelia y la numismática...



- Pues qué quieres que te diga, creo que aquí estamos haciendo el capullo...
- Pues sí, exactamente. Y nos está quedando monísimo.



- Oiga, creo que hay un error, el jefe nos dijo que nos doblaría el sueldo...
- Exactamente, por eso le he dado el sobre con el sueldo doblado por la mitad.
- Eso es un chiste de Mortadelo, ¡encima de tacaños plagiadores!



- Ahora echamos una cucharadita de hidróxido de amoníaco y una pizquita de pseudoefedrina para dar sabor, lo metemos en sobrecitos y listo para distribuir discretamente.
- Vale que la pastelería tradicional está en declive y hay que reinventarse, pero la verdad es que esto no me acaba de convencer...



- Mamaaa, te dije que no lavaras el tren, que encoge...



- A la de tres os ponéis a pedalear como si no hubiera mañana. ¿Preparados?
- Esto del shinkansen low-cost no acaba de convencerme por muy barato que sea, la verdad...



- ...ahora trifulcas el obturador del array de condensadores y con eso ya tienes definido el bucle XOR-rada.
- Qué complicado era programar los ordenadores antiguos, no entiendo cómo le puede gustar esto a mi padre.



- Voy a desenchufar Internet para que podáis actualizarle el carburador al router primigenio, más os vale daros prisa o el caos se comerá el mundo. Preparados... listos...



- Cuánto tarda en llegar el tren, ni que esto no fuera más que una reproducción ficticia de una estación de las de hace antaño...



- He tenido que empeñar el cuello para poder comprar la entrada, pero ha valido la pena: ¡por fin puedo tirar de la palanca del cuadro de mandos de un tren viejo!



Como incisio curioso-andamiratú, un día nos encontramos lo que parecía ser un restaurante catalano-mallorquín, al que no llegamos a entrar pero que tiene pinta de ser el lugar ideal para degustar un pantumaca o un poco de sobrasada:







También os puedo contar que las dos primeras semanas del viaje estuve trabajando, ventajas de estar en una empresa "medio virtual". El antiguo ordenador todo-en-uno de mi difunto suegro cobró nueva vida como pantalla auxiliar merced a un cable HDMI que había en el bolsillo de Doraemon, lo que unido a un combo teclado+ratón que me agencié en la ordenadoría de la esquina resultó en un entorno altamente productivo que bla bla bla.

- Lo siento Kaito, pero es necesario que el ratón te pisotee la cara a mayor gloria de la economía familiar.




Y para terminar, un lote de fotos miscláneas/variadas/RND(-TIME), que no se diga.


- Mi instinto de superguerrero espacial me avisa de que ya está listo el desayuno. ¡Al ataque, pues!



- Papá, dile a Wataru que deje de poner cara de emoji borracho, que da un poco de yuyu...
- Pipí, dili i witiri qui diji di...



- Quédense tranquilos: lo sacaremos a pasear cada día, le llenaremos el cuenco de comida por la mañana y por la tarde, y mantendremos su cajón de arena limpito. Hala, ya pueden irse de vacaciones.



- A ver cuándo nos traen la batería de unobtanium de repuesto para el carricoche este y podemos seguir con la procesión...



- Sí, este sitio está muy bien, pero la humedad es un poco como exagerada...



- Anda, qué trasto más raro. ¿Cuántos puertos USB tiene?
- Relájate hermanito. Es nuestro padre y hay que quererlo. Tú disimula y mira para otro lado. 



Me gusta el budismo porque no es como las otras religiones, que intentan comerte la cabeza y... oh wait...



- ¡Abran paso! Ha llegado la Delegación Oficial de Divinas de la Muerte.



- Jo, qué realista es este Mario Kart en realidad engordada... lo raro es que no necesitemos ni casco ni gafas ni nada.



- Guau, ¡qué magníficas vistas!
- No te distraigas que tienes una micción que cumplir.



- ¿Hola? ¿Entre tanto experto en redes no hay nadie que me pueda arreglar el wifi de la tostadora?



- ¿Qué pasa? Ya que siempre estoy dando la nota, he decido hacerlo en condiciones.



- ¡Fuuu... sión! Ah no, espera...
- Déjalo broder, lo intentaremos otro día que estemos menos borrachos.



- Niños, hoy es mejor que no hagáis enfadar a mamá. Os lo digo por vuestro propio bien.



- Que no os enteráis. ¡ASÍ se hace un auténtico kamehameha!
- Papá, ya es oficial: no te conozco.



- ¡Sacadme de aquí! ¡No volveré a embadurnar la chimenea con gasolina!
- Nada nada, te quedas ahí (18-edad) años y un día y a continuación te buscas la vida, que menudo peligro tienes.



Daiki sabe cómo poner fin a la dicotomía "¿Tablet u ordenador?" de un plumazo, y yo no entiendo cómo puede enterarse de nada de lo que hace.



- Mirad, he inventado el híbrido entre humano y sobre. ¡Ideal para dedicarse a la política!



- Me habían dicho que los medios de transporte japoneses son revolucionarios, pero la verdad es que me imaginaba otra cosa...



- Y tenga cuidado de no caerse, la pelotas son explosivas.
- Jolines, cómo está el tema de las entrevistas de trabajo...



- Papá, no disimules, esto no es un parque temático naturalístico, ¡nos estás explotando!
- Todo sea por la economía familiar. Venga, espabilad que aún os faltan un par de hectáreas por recolectar.


Y eso es todo por ahora. ¡Nos volvemos a leer un año día de estos!